domingo, 12 de mayo de 2013

Los mantecados que hacía mi madre!


Hoy es el día de la madre y siento la obligación o la responsabilidad de retribuir, de una manera muy modesta, todo el cariño y entrega que la potranca madre siempre me ha dado de manera incondicional. Si yo tuviera que enumerar todo lo que le debo a esta mujer no habría megas ni hojas suficientes que contuvieran esa lista.

Como muchos sabrán yo soy santiaguino y vivo actualmente en la bella ciudad de Viña del Mar, pero toda mi familia y mayor cantidad de amigos vive en Santiago. Esta situación, a pesar de estar a dos horas de distancia, nos aleja un poco, sobre todo porque hoy en día lo que menos tenemos es tiempo libre. A que voy con todo esto, es muy probable que si hoy hubiese podido ir a mi ciudad natal, no estaría escribiendo este post. Así que de manera muy personal les mostraré el regalo que hoy le hago a la mujer más especial de mi vida.

Recuerdo mi infancia, específicamente cuando vivíamos en calle Moneda, Barrio Brasil, cada día que mi mamá hacía mantecados, hojuelas, galletas de avena o calzones rotos, éramos tres quienes arrasaban con toda su producción antes de que ella llegara del trabajo. Esos tres son su hijo menor y un hijo putativo, un amigo de toda la vida con el que tenemos otro sin número de historias y travesuras, y yo. La verdad es que no importaba lo que ella hiciera, algunas veces probaba alguna receta nueva y no le resultaba de la mejor manera, sin embargo, todo lo que nos preparaba desaparecía en cuestión de minutos. La mano de la Me, como le decimos de cariño, es especialmente adictiva. Tal vez era que al prepararnos esas cosas nos entregaba una cuota de cariño a cada uno de nosotros, y ese cariño lo recibíamos felices y lo queríamos todo de una vez. Debe ser porque nunca será suficiente el amor de madre que uno pueda recibir.

Dicho lo anterior, vamos por nuestros mantecados.

Necesitamos 1/2 kilo de harina, 250 grs. de manteca, 80 grs. de azúcar flor, 1a 2 yemas, zeste de un limón y 1/4 de taza de vino blanco. Con estas cantidades debieran salir 12 buenos mantecados.



Lo primero, como profesionales que somos, es pesar todos los ingredientes y desplegarlos, de esta manera será imposible que nos equivoquemos, esto se llama mise en place.


Luego en un bolo mezclaremos con la ayuda de un mezquino o cuchara de palo (recuerden que este utensilio debe ser exclusivo para el uso de pastelería) el azúcar flor, el zeste o ralladura de limón y las yemas (yo utilicé una y media) hasta que se forme una masa.


Luego cerniremos el harina sobre la mezcla anterior y agregaremos la manteca derretida pero no muy caliente.



Seguiremos mezclando y agregaremos el vino blanco.


Luego de que los ingredientes están unidos amasaremos en el mesón hasta que la masa este bien unida, no se asusten por que la masa es un poco rara, se desmiga, eso es normal, no debemos amasar en exceso, ya que no queremos formar gluten,  la idea es que se deshaga en la boca.



Una vez unida la masa, la estiraremos con el uslero entre un y uno y medio centímetros grosor, y cortaremos con un cortapastas o un vaso ancho. No se preocupen si al estirarla se tiende a separar, simplemente deben ayudarse con las manos para mantenerla unida.



Luego pasaremos los discos a una lata de horno y hornearemos a unos 180°C por 15 minutos.



Los mantecados deben ser retirados el horno apenas estén cocidos, no deben dorarse, apenas vean que comienzan a tomar color deben parar la cocción.



Una vez horneados los mantecados les espolvoreamos abundante azúcar flor, que queden totalmente blancos.



Ya está listo, son muy sencillos de preparar y como se usa manteca, además son baratos. Un poco pesados pero muy ricos. La gracia, de esta especie de galletón, es que se puede conservar por mucho tiempo, evidentemente eso en mi casa no ocurría, y dudo mucho que hoy, ahora que tomaré desayuno, me coma sólo uno. Así que olviden lo de la conservación y preparen unos ricos mantecados chilenos para sus mamás, que ellas ya han cocinado mucho para nosotros.



Se merecen un muy feliz día, para mí mamá uno especial recordando sus cariños, y para todas las mamás que puedan leer este post les mando un gran abrazo.

martes, 5 de febrero de 2013

Papas!

Hoy amanecí inspirado, hoy cambio mi estilo, hoy le digo sí a mi faceta de artista culinario, hoy dejo los pucheros y busco el concepto, la estética, la experiencia... Hoy no les traigo una receta específica, más bien es un plato que rinde tributo al tubérculo que es la base de la alimentación de tantos países y culturas. Mi plato se titulará “papas”, y a continuación les daré la descripción y la elaboración del mismo.


Este plato tiene implícitas muchas técnicas y recetas, así que les puede servir para replicarlo o sacar ideas para crear sus propios platos, ya que ninguna de estas técnicas es difícil de lograr.


La primera parte del plato es un puré suave de papas brujas, o papas azules. Para la elaboración de este puré vamos a cocinar las papas a partir de agua fría, en este caso con cáscara para guardar su color, luego molemos con ayuda de un prensa papas y mezclamos con mantequilla y leche calientes (igual que un puré de papas normal), además agregaremos un poco de crema para suavizarlo aún más. Una vez prensado pasaremos por un colador para lograr una textura aún más fina. Rectificamos condimentos y reservamos cubierto con papel film a baño maría, es importante que un puré de papas nunca se enfríe, si eso ocurre aparecen pequeños gránulos que afectan su textura. Acompañaremos este puré con un chorizo parrillero que cortaremos en láminas transversales, cuando lo cocinemos en un sartén se enrollará en si mismo formando una especie de esfera.


La segunda preparación tiene como protagonista una papa nativa de Chiloé, al igual que la anterior, que no me atreveré a nombrar, ya que son muchas y podría confundir su nombre. Se trata de una papa rellena con prietas y apanada con polvo de callampas.


Igual que antes, cocemos las papas a partir de agua fría, pero esta vez sin piel. Una vez cocidas las prensamos hasta obtener un puré que condimentamos con sal, pimienta y nuez moscada, y luego mezclamos con yemas y mantequilla hasta obtener una masa duquesa (4 yemas, 60grs de mantequilla por 1 kilo de papa).


Cocinamos la prieta en agua y luego la pelamos, dividimos la pulpa en pequeñas bolitas que usamos para rellenar las papas. Con las manos le damos la forma más real posible y luego pasaremos por un polvo de callampas que les dará el aspecto de recién cosechadas.


El polvo de callampas se logra secando las callampas  deshidratadas en el horno un poco más, pulverizándolas en un procesadora de alimentos para, finalmente, pasarlas por un colador para eliminar trozos muy grandes.


Estas papas luego se fríen en aceite hondo hasta dorar.

Tercera parte, flan de topinambur o papa alcachofa. Este es un interesante tubérculo, su apariencia,  simple vista podría confundirnos con el jengibre fresco, pero luego de un pequeño análisis nos daremos cuenta, que es de un color mucha más pálido y el olfato nos indicará que no estamos en presencia de esta espacia, ya que tiene un aroma casi imperceptible. Ahora, la magia se produce en su cocción, ya sea frita o cocida nos dará la sensación de estar comiendo un  puré de fondos de alcachofa, sólo que su textura no es la misma. Para nuestro flan debemos cocer muy bien el topinambur y luego procesar y pasar por tamiz, luego mezclaremos con huevo y un toque de crema, condimentamos y cocinamos a baño maría en un horno a 180°C, podremos usar moldes individuales o una plancha que luego podremos cortar. Debemos cocinar hasta que cuaje, igual que un flan dulce.

El flan será acompañado por láminas de longanizas cocinadas al horno hasta que estén crocantes por fuera, esto será muy interesante en conjunto con la suavidad del flan.


Finalmente, nos volveremos a lo básico, haremos unos papines nativos dorados en el horno, estas papas sólo deben ser cortadas en cuartos y las hornearemos con mantequilla, sal gruesa unas ramitas de romero y merquén.


Para darle un tono de frescura pensé en incluir una ensaladita a este plato, pero para no desentonar y continuar con el concepto utilizaré la papa de hinojo, sí es el mismo que comen los conejos, esta hierva tiene un sabor anisado muy característico y es muy fresca. Para ello vamos a tomar la raíz del hinojo y lo laminaremos muy delgado, luego lo pondremos en agua con hielo, para que se ponga bien crocante. Además utilizaremos sus hojas para completar la ensalada y freiremos otras para aportar una decoración.


Además usaré diferentes crocancias con todas las papas utilizadas a modo de decoración y de muestra de cada tipo utilizado, algunas las freí como papas chips, otras las deshidraté al microondas y otras las sequé en horno muy baja temperatura, son diferentes formas de lograr resultados similares pero con diferentes texturas.


Para terminar potenciaremos todos los sabores con una salsa agridulce de carmenere, es muy sencilla, sólo agregaremos azúcar en un sartén y elaboraremos un caramelo, luego agregamos el vino dejamos reducir hasta lograr la textura adecuada.


Con esto ya tenemos nuestro plato terminado, realmente es un experiencia degustar este plato, son muchos sabores y texturas, lo más impresionante es que luego uno puede hacer la reflexión de que en realidad la cantidad de papas de que disponemos es muy extensa, es lamentable que usemos sólo una o dos variedades en nuestra vida cotidiana. Ojalá este plato los inspire a experimentar con nuestra gran variedad de productos.


lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz Navidad!!!



Como la tradición dicta, hoy les mostraré una rica cena navideña... no podía ser de otra forma. Esta es una comida muy sencilla y bien sabrosa, además puede servir perfectamente para año nuevo también. Así que, lo primero es lo primero, sírvanse un vasito de cola de mono que ya comenzamos.



Empecemos por la entrada, nos inspiraremos en nuestra clásica palta cardenal (palta con camarones), para ello elaboraremos un puré de palta cremoso y suave. Vamos a colocar en la procesadora de alimentos la palta y agregaremos un poco de jugo de limón, sal y pimienta. Para que sea un puré cremoso podemos agregar crema, en este caso yo solamente agregué un poco de agua, hasta lograr una textura más liviana y que corra por el plato.

Reservamos el puré de palta en el refrigerador para que esté bien helado y mientras, preparamos los camarones. Pelamos y limpiamos los camarones, debemos sacarle una tripita negra, una forma es cortando la superficie para retirarla y otra manera es usando un mondadientes. Se engancha como si de una aguja de crochet se tratara, de esta forma limpiamos el camarón sin corte alguno.


Una vez limpios los camarones podríamos marinarlos con un poco de jugo y zeste de limón, aceite de oliva, sal y pimienta por unos minutos. Luego de eso calentamos un sartén hasta que salga humo y salteamos los camarones en varias tandas. Recuerden que si agregan todos los camarones de una vez, el sartén pierde calor y no obtendremos ni el color ni el sabor a dorado que buscamos con esta técnica de cocción.




Como dato, pueden reservar los camarones ya cocidos y servirlos fríos en el caso de que tengan muchos platos que montar. Ahora, si son pocos invitados sería ideal que cocinen los camarones en el momento, de esa manera tendrán la palta fría y el camarón caliente, lo que da una sensación bastante interesante. Finalmente acompañen con una ensaladita verde, y ya tienen un plato elegante para la entrada.

Como en época navideña y de fiestas nunca sobra el tiempo vamos a preparar un plato de fondo rápido y con mucho sabor.


Vamos a hacer un lomo de cerdo relleno. Para esto vamos a abrir el lomo como si fuera un brazo de reina.



Una vez que tenemos estirada la carne, condimentamos con sal y pimienta y agregamos mostaza, seguido de esto agregaremos verduritas cortadas en brunoise, lo que ustedes quieran, partiendo de la base de la cebolla. Yo usé cebolla morada y pimientos de colores. Luego de eso agregarán algo dulzón, esto es fundamental para lograr el efecto navideño. Yo utilicé ciruelas secas cortadas. También podrían usar higos, duraznos, dátiles o una mezcla de todo. 


Una vez que tienen el relleno desplegado enrollaremos y luego amarraremos para que se mantenga entero.



A continuación, sellamos en un sartén y luego horneamos a 180°C por unos 35 a 45 minutos. Un pequeño lujito… antes de terminar la cocción agregué caramelo sobre el cerdo… ¡que rico!, le da tremendo brillo y sabor.


Teniendo el cerdo listo ya no queremos más guerra, así que elegí un acompañamiento muy sencillo, cous cous. Para prepararlo no tienen más que seguir las instrucciones del envase. 


El cous cous es una pasta (y no un grano como todos piensan) que sólo requiere hidratación, así que  vertemos agua hirviendo, o caldo, sobre él, luego tapamos y dejamos reposar por unos 20 minutos. Se hace sólo. La proporción es 1 de cous cous por 1.5 de líquido.

Luego que tenemos hidratado el cous cous le agregan aceite de oliva y rectifican condimentos, nada más resta agregarle color, elijan un arcoíris de verduras cortadas bien pequeñitas y mezclen, está lista la guarnición.
Además vamos a darle un rico toque verde con unas espinacas salteadas con un poco de ajo, esta mezcla es maravillosa. 

Simplemente laven las espinacas y luego las vierten en un gran sartén caliente con un poco de aceite, retírenlas del fuego antes de que estén totalmente cocidas.


Sólo nos queda la salsa, para ello usaremos arándanos, qué mas navideño!!!. Más fácil y rápido que todo lo anterior, no quiero estresar a nadie así que la simpleza es nuestra aliada esta noche. En un sartén agregaremos una taza de azúcar, una botella de vino, y dejaremos reducir, si quieren los arándanos bien integrados los agregamos desde el principio, si los quieren más enteros los agregaremos al final de la cocción, mi gusto personal es hacer la mitad desde el principio para aportar sabor y la mitad al final para que se vean.


Y para el postre elegí un riquísimo cheesecake de frambuesa. Les recomiendo que cocinen este postre el día anterior, de esta manera tendremos menos que hacer la noche de navidad o de año nuevo.

Para este suave cheesecake necesitamos 570 grs. de queso crema, 170 grs. de azúcar, 4 huevos, 350 cc. de crema, zeste de limón, una base de masa mürbe o 1 2 3 y mermelada de frambuesa.

Lo primero es cremar el queso crema junto con el azúcar, con la batidora vamos a trabajar el queso hasta que esté suave y liso, sin ningún grumo, este es el punto más importante de la receta, luego incorporaremos los huevos de a uno mientras seguimos batiendo, luego el zeste de limón o vainilla si quieren, finalmente agregamos la crema.


Luego tenemos dos opciones, una es hornear primero la masa, así como en el pie de limón y la otra es hornear todo junto, la opción que elijo yo es no pre-hornear la masa, de esa manera queda todo más integrado. También podríamos reemplazar el 10% de la harina por cacao para tener una masa de chocolate.
Hornearemos el Cheesecake a 230°C por 15 minutos, luego bajamos el fuego al mínimo, a 90°C, y seguimos la cocción por 1 hora aproximadamente (entreabran la puerta del horno por un rato para bajar más rápido la temperatura). Con este truco tendremos un cheese muy suave y aterciopelado. Es bueno hacerlo en la noche, de esta manera una vez que apagamos el horno nos vamos a acostar y dejamos reposar el cheese toda la noche dentro del horno. Luego agregamos mermelada de frambuesa en su superficie y ya estamos listos con la cena.


Espero que pasen una linda navidad y un excelente año nuevo. Y no olviden comentarme cómo les funcionaron estas ideas que les di con tanto amor.

domingo, 21 de octubre de 2012

Un Carpaccio diferente

Como la mayoría de los grandes platos del mundo el Carpaccio nace de un accidente, existen varias historias… como en la mayoría de los grandes platos del mundo… Bueno, aquí va la que más me gusta, y si no les convence, la web está llena de ellas, sólo buscan la que más les guste.

Como punto común en todas las historias de este plato, podemos aseverar que, nació en un bar llamado Harry´s Bar, en Venecia, que pertenecía a Giuseppe Cipriani. Este local era muy famoso y un buen día se dejó caer en este sitio una distinguida clienta, una condesa a la que el médico prohibió comer carne cocida. Entonces nuestro Giuseppe fue a la cocina y tomó un filete que cortó en láminas muy finas que dispuso en un plato en forma de abanico y condimentó con sal, pimienta, aceite de oliva, limón y queso parmesano. La condesa fascinada por tan exquisito plato le pregunto al chef por el nombre de esta gran invención. Cipriani, quien era gran admirador del pintor italiano Vittore Carpaccio, le dijo que era un “Carpaccio de res”. No era antojadizo que eligiera a este pintor, ya que su obra, justamente, se caracterizaba por los vivos colores rojos.

Sabemos que esta preparación no sólo se elabora con filete de res, sino también con pescados. Lo clásico es que además se acompañe con alcaparras. Hoy les presentaré una nueva versión de un carpaccio y le daremos algunos elementos que lo harán pasar de un plato clásico a uno de carácter mucho más exótico.




Prepararemos un carpaccio de pulpo con fruto del paraíso, esta fruta, también llamada fruta del inca, es de carácter bastante ácido, por lo que voy a sustituir el limón con ella. Y le daremos una onda súper exótico-tropical



Este plato no es muy difícil de hacer, primero debemos cocer el pulpo a partir de agua hirviendo 45 minutos por kilo de pulpo. Podemos aplicar el método español que consiste en “asustar” al pulpo. En agua hirviendo vamos a sumergir el pulpo tres veces y lo dejaremos cocinar de la manera anterior, se dice que si lo hacemos de esta forma el pulpo quedará más blando. Pueden agregar al agua un mirepoix (cebolla, apio, zanahoria) y un tomate que da sabor y tiene encimas que ablandan al pulpo. Si quieren el sabor lo más natural, lo cocinan sólo en agua con sal.



Luego enterramos un palito de brocheta en la parte más gruesa del tentáculo y si no ejerce resistencia ya está en su punto. Una vez listo lo sumergimos en agua fría para parar la cocción. Separamos todos los tentáculos de la cabeza y luego los envolvemos de a tres en papel film y los congelamos. Es importante no pelar los tentáculos, ya que es el colágeno de la piel lo que mantendrá la forma.




Este pulpo lo podemos dejar listo incluso un mes antes, ya que estará congelado. Luego para montar vamos a temperar un poco este tubo de pulpo, luego lo cortaremos en moneditas muy delgadas que vamos a depositar directamente en el plato. Un truco, para cuento tengan mucho invitados es cubrir el plato con papel film, y luego depositar las láminas del pulpo de manera ordenada hasta lograr el abanico o forma que quieran. Luego de eso cubrimos con otro papel, y repetimos el proceso, lo hacemos tantas veces como platos necesitemos. Esto ahorra espacio y tiempo a la hora de servir, ya que mantenemos refrigerado y a la hora de montar el plato, simplemente, tomamos la lámina de papel y la depositamos en el plato para luego retirar el plástico, como el pulpo está delgado queda adherido al papel film, de esta forma es fácil de manipular y pueden tener armados sobre un plato todos sus carpaccios.





Prepararemos un dressing, pueden hacer una limoneta corriente (3 partes de aceite por 1 de limón, sal y pimienta) yo encontré esta linda fruta exótica con un alto grado de acidez, y con el jugo de esa fruta preparé el aliño del carpaccio y la ensaladita con que acompañamos el pulpo. Parten el fruto del paraíso por la mitad y luego con ayuda de una cuchara retiran su pulpa, para extraer el jugo pase la pulpa por un colador. Luego dejé algunas celditas con pepitas para decorar el plato. Terminaremos agregando cebollín cortado muy delgado y un poco de jengibre fresco rallado.



Está lista la entrada. Si quieren hacer el plato original pueden hacer lo mismo con filete de res, y agregando queso parmesano y alcaparras, incluso puede ser más fácil, compran salmón ahumado interfoliado y tienen una entrada exprés y súper elegante.

jueves, 30 de agosto de 2012

Pastelería en 1, 2 por 3...


La vida es dulce, así que hoy nos dedicaremos a preparar cositas para la hora del té, y para los que no son muy versados en el arte de la pastelería les traigo un truco que les facilitará la vida. La masa Mürbe, más conocida como la 1, 2, 3. Esta versátil masa está dentro de las llamadas masas quebradas o secas, ideal para la elaboración de galletas, y tartas. Es de origen alemán y su nombre original es mürbeteig. Originalmente se preparaba con azúcar granulada, la que otorga una textura crocante. Hoy muchos la prefieren de azúcar flor, para hacerla tersa y suave.

Con esta masa prepararemos unas galleticas, un crumble o streusel de manzanas y, mí preferido, nuestro querido pie de limón.

Esta masa es imposible de estropear, sus proporciones son tan fáciles que nunca se les olvidará la receta. Se llama 1, 2, 3 por que se prepara con:
100 grs. de Azúcar (puede ser granulada o azúcar flor), 200 grs. de margarina y 300 grs. de harina (siempre sin polvos de hornear).



Para elaborar esta masa usaremos una técnica llamada cernizcado, esto consiste en juntar los ingredientes secos, previamente tamizados y luego incorporar la materia grasa con ayuda de los dedos, daremos unos pellizcos a la margarina para que se vaya uniendo a los polvos, luego pasaremos por las manos para formar un arenado (o sableé).




Es muy importante no manipular demasiado, ya que no queremos derretir la materia grasa con nuestro calor ni dar excesivo trabajo a la masa para que no se forme gluten. Si esto ocurriera nos daría como resultado una masa extremadamente dura y difícil de mascar.



La gran característica de las masas quebradas es que se deshacen en la boca. Pues bien, ahora que tenemos esta arena lista vamos a presionarla con las manos hasta que se junte. A esta receta básica le podemos agregar un huevo, en caso de que sea difícil el trabajo de unión o unas gotitas de agua fría. Pueden saborizar con zeste de limón y vainilla. En el caso de la masa para el streusel agregué nueces molidas.



Una vez que tenemos la masa unida dejamos reposar en el refrigerador, luego estiramos con un uslero y cubrimos el molde de tarta. Pueden cubrir estirando con las manos. Luego pinchamos la masa y horneamos a 180°C hasta que esté cocida y apenas dorada.



Un truco para que la masa no se infle es taparla con papel aluminio y agregar porotos o lentejas, cocemos la masa por unos 8 minutos, retiramos las lentejas y terminamos la cocción.



Ya tenemos nuestras bases terminadas, la del crumble (con nueces) y la del pie (con zeste de limón y gotas de vainilla) que es la receta más básica. Luego con el resto de la masa prepararemos unas galletas.

Pelaremos y cortaremos finas unas manzanas, idealmente verdes, las saltearemos en mantequilla con azúcar granulada o azúcar rubia y condimentaremos con canela, pueden agregar pasas y algunos frutos secos, como nueces o almendras si lo desean. Reservamos.


Para las miguitas que definen el crumble mezclaremos, de la misma manera anterior (cernizcar), proporciones de 1:1:1. 100 grs. de azúcar, 100 grs. de harina y 100 grs. de margarina. También deben refrigerar.



Entonces rellenamos la masa con la mezcla de manzanas y sobre ella agregamos el crumble (las miguitas). Hornearemos a 200°C hasta que se dore y esta lista nuestra primera tarta o Kuchen. También pueden agregar alguna mermelada de durazno o damasco a las manzanas.




Relleno del pie de limón. Fácil, tarro de leche condensada y jugo de limón, lo mezclan y dejan que repose. Tomará textura de manera espontánea, no es necesario que agreguen yemas ni nada. De hecho la adición de yemas, para mí gusto, da un gusto metálico. ¿Cuánto limón?, depende de que tan ácido les guste el pie, pueden agregar zeste también para potenciar el sabor del cítrico. 




Rellenamos con la mezcla la masa básica y dejamos que se asiente.


Para el merengue, el que mejor funciona es el merengue italiano. Necesitamos 100 cc. de claras y 180 grs. de azúcar granulada.


Para elaborar este merengue hay que perder el miedo, es bien fácil. Lo primero es colocar en un sartén el azúcar con un poco de agua y ponerlo al fuego, no lo revuelvan porque si lo hacen se cristalizará el azúcar. Deben llegar a los 117°C, pero si no tenemos termómetro ¿cómo podemos saber la temperatura del almíbar?. Sencillo, es almíbar de pelo, levantan un poco con una cuchara y lo dejan caer, se forma una hebra delgada está. También se llama bola blanda. En un vaso de agua dejan caer un poco del almíbar, se forma una bolita que es blanda al tacto está listo.




Cuando tenemos el almíbar a la mitad del proceso comenzamos a batir las claras a velocidad media, cuando las claras estén a nieve agregamos el almíbar en forma de hilo, subimos la velocidad y no paramos de batir hasta que se enfríe el bowl. Tendremos un merengue muy firme y brillante. Luego decoramos el pie con una manga o simplemente lo vertemos con una cuchara para dar un aspecto más rustico.




Finalmente tenemos dos opciones, una es gratinar el merengue con un soplete y la otro es hornear a temperatura muy fuerte por poco tiempo.



Tenemos nuestras dos tartaletas y vamos con las galletas. Estiramos la masa con nueces, pinchamos y horneamos. Luego pintamos con mermelada de frambuesa y le agregan las migas del crumble.




Horneamos nuevamente hasta dorar y cortamos cuadraditos. Galleta numero uno terminada.




La masa del pie la estiraremos delgada y cortamos círculos con un cortapasta, horneamos hasta dorar levemente.




Después rellenamos las masas con manjar como si fueran alfajores y pasamos por nueces molidas. Muy fácil. Tenemos Crumble de manzanas, Pie de Limón y galletas, ideales para un cumpleaños o unas onces bien dulces.