martes 7 de febrero de 2012

Chile en Sudáfrica II



Después de una larga ausencia en el mundo de los posteos, regreso con todas las ganas de contar algunas historias culinarias, justamente esto coincide con el inicio del año académico 2012, así que dedicaré este post a mis nuevos y viejos alumnos para que se inspiren y sepan que con pasión por la cocina es posible concretar cualquiera de sus sueños.



Vamos con la segunda patita de mi historia en Sudáfrica. En Chile en Sudáfrica I les comenté los platos que preparamos con dos de mis alumnas en la casa del embajador de Chile, en Septiembre del año pasado, éxito total entre todos los importantes invitados asistentes.

En este post no hablaré de las recetas, sino más bien de las experiencias. Luego del primer evento, un gran buffet de cocina chilena, tuvimos una entretenida intervención en el cóctel de inauguración de una muestra fotográfica en Johanesburgo referente a la minería chilena.



Conversamos e instruimos al chef encargado de la recepción de la inauguración de la muestra fotográfica de cómo preparar empanadas, chacarero y pastel de papas. Así que nos pusimos elegantes y fuimos al cóctel en el que nos codeamos con el cuerpo diplomático chileno y autoridades sudafricanas. Hubo un pequeño concierto con una artista que, obviamente no conocíamos y que luego nos enteramos que era de las más famosas del país, ¡toda una experiencia! Debo reconocer que el chef hizo un buen trabajo, sobre todo con el pastel de papas y las empanadas.



Luego de eso, otro día, tuvimos una actividad menos formal, pero igual de entretenida… un tremendo asado para toda la comunidad chilena para celebrar el 18 de septiembre. Comimos rico y bailamos cueca (si estamos fuera de la patrias es de carácter obligatorio representar con una patita de nuestro baile nacional).



Finalmente llegó el día con el que coronamos nuestra participación en Sudáfrica, debíamos ser parte del buffet de un exclusivo lodge, que hasta un parque para hacer safaris tenía, el Farm Inn.



Presentamos un menú para unas 450 personas que incluía, en entrantes, arrollado de malaya, palta cardenal, ensalada a la chilena, mousse de salmón y las empanadas de horno; en los fondos, se puede destacar, el charquicán con carne de avestruz, pastel de papas, y Pulmay entre otros; y para la sección de los postres incluimos nuestra clásica leche asada, arroz con leche y unos ricos panqueques celestinos con manjar casero.



Pueden imaginarse como estaban todos los chilenos invitados que hace años que no comían una empanada de pino o un charquicán como el de la abuela, las felicitaciones fueron reiteradas ese día.



A pesar de que en un principio la gente de la cocina no se mostraba muy colaboradora con nosotros, bastó una pequeña degustación de leche asada para que la buena voluntad aflorara y todos comenzaran a ofrecer su ayuda. Nos tomó dos días cocinar todo, en verdad fue una azaña terminar con toda la producción a tiempo, sin la asistencia del embajador y su señora no lo habríamos logrado.



Es impresionante, probablemente la mayoría imagina a un embajador como una persona distante, pero la verdad es que esta familia es muy cercana y trabajadora, ellos son un ejemplo para todos los futuros cocineros, no hay que tener miedo a ensuciarse, y cuando se trabaja en equipo y con buena voluntad se consiguen resultados asombrosos.



Todo el lugar estaba totalmente decorado con guirnaldas y motivos con nuestros colores patrios, realmente parecía que estábamos en alguna fonda o ramada, era realmente extraño ver unos leones embalsamados rodeados con estas guirnaldas.



Cuando finalizó el servicio nos reunimos en el salón junto a miembros de otras embajadas y el embajador realizó una pequeña y emotiva ceremonia en la que se nos otorgó un reconocimiento por nuestra participación en “el mes de Chile”. Fue un gran honor haber recibido aquel diploma y medallón, ya que la Embajada de Chile en Sudáfrica nos estaba agradeciendo oficialmente por nuestra labor.



En momentos como este uno se da cuenta de lo importante que puede llegar a ser tu trabajo cuando se tiene fe y cariño en lo que uno hace. Para mí, la cocina chilena es una extensión de nuestra cultura y no debemos tener miedo o vergüenza de mostrársela al mundo, y fue así como es que aportamos para cambiar la visión de nuestro país y dar a conocer lo nuestro al otro lado del océano.

martes 6 de diciembre de 2011

Vamos a la segura con un Bistoco a lo Pobre!!!



El otro día me dieron unas ganas tremendas de comer el plato favorito de la mayoría de los chilenos, cuando vamos a un restaurant no me digan que no les pasa que, cuando existe un mínimo de duda, terminamos pidiendo un bistoco a lo pobre. Es tan rico que nos vamos a la segura, es imposible que no quede bueno, fritura sobre fritura, un elixir para el paladar.

Primero, y antes de mostrarles como lo preparé les contaré una pequeña historia. Debemos saber de dónde viene este título, ya que yo no le veo nada de pobre. La respuesta es simple “boeuf au pouvre” es bife a la pimienta en francés, y filete en inglés es beefsteack, sumen a eso un mal oído y mala pronunciación y terminamos con un “Bistec a lo Pobre”.

Según registros en el primer lugar en donde aparece este popular plato es en el Restaurant Santiago, este era un lugar de mucha reputación, y se cuenta que era el mejor restaurant de Latinoamérica. Se dice además que pudo ser la mezcla de dos preparaciones, el bistec con huevo y el bistec con cebolla, que aparecieron en un antiguo manual de cocina del Mercurio a finales del siglo XIX.

Existen otras versiones en otros países de de América, con otros ingredientes y otras historias, pero finalmente, el nuestro es de registro más antiguo, y con eso nos podemos adjudicarnos este plato como una auténtica preparación de la cocina chilena.
Dicho esto puedo comenzar a describir esta calórica y exquisita receta. Los ingredientes no van más allá de lo que se ve en el plato, como clásico de nuestra cocina lo que más se luce son los productos, mientras mejor calidad, mejor resultado, no se disfraza nada con complejas combinaciones de condimentos, es lo que se ve, sin mayores pretensiones que ¡ser lo que es!

Según sea el presupuesto familiar podremos usar des de un sabroso lomo vetado hasta un bistec de asiento más delgadito. En mi caso usé lomo liso sólo porque fue lo que tenía a disposición. Este lomo me gusta grillado y a la pimienta (como la etimología lo describe).



La siguiente parte es la cebolla caramelizada, llamada habitualmente cebolla frita, la idea es comenzar con esto ya que se demora un poco más, pueden ver en detalle su preparación en el post “Pimp my Pizza”.



Otro ingrediente para lograr la nomenclatura es la preferida de todos, las papas fritas, como ya les conté en “Un clásico porteño”, donde hablo de las chorrillanas, para lograr las papas fritas perfectas se necesita dar doble cocción, una pre-fritura y a final un golpe con el aceite bien caliente.



Para finalizar necesitamos coronar con los huevos fritos, un par son lo razonable para que podamos untar la mayor parte de las papitas en la suave y deliciosa yema. Para los huevos, lo ideal es usar la plancha o un sartén antiadherente, no con mucho aceite y a temperatura media para que no se queme ni quede clara a medio cuajar.



Entonces recapitulando, podemos decir que tenemos dos puntos críticos para lograr la mejor experiencia en este plato, ya que no es mayormente complicado, uno es el punto de la carne, para lo que se necesita un poco de práctica, y el otro es que todo esté caliente. Para lograr esto debemos empezar con la cebolla, luego dar la pre-fritura a las papas, seguir con la carne, cuando la carne esté lista, la dejamos reposar un momento mientras cocemos los huevos y damos la última fritura a las papas.



De esta manera tendremos todos los ingredientes en su punto perfecto, con un poco de organización finalmente no será una tarea tan ardua como la mayoría piensa. Recuerden que como les expliqué en los post mencionados la cebolla es un producto que pueden mantener por bastante tiempo, y las papas se pueden congelar con la primera cocción. Así que cuando tengan que preparar muchos platos pueden tener el trabajo avanzado.

martes 8 de noviembre de 2011

Chile en Sudáfrica I

Me encontré haciendo un evento de cocina chilena, nada fuera de lo normal, platos absolutamente tradicionales, trabajando con dos de mis alumnas más aventajadas… bastante convencional… como cualquier día. Era un evento más bien grande, debíamos montar un buffet para más de 250 personas entre nosotros tres, ¡toda una hazaña! Pero la verdad de las cosas es que este evento estaba bien lejos de ser una común cena de cocina popular, ¡estábamos en Sudáfrica!

Fuimos llamados por el Embajador de Chile en Sudáfrica para envestirnos con el honor de ser la voz que pregonaría nuestra cultura culinaria a través de nuestras manos y la sazón que, grabada a fuego en nuestro ADN, corre libre a través de nuestra sangre chilena.

Nuestro paso por este contrastante país sería marcado por tres hitos principalmente, el primero era un evento en la casa del embajador para mandatarios y cuerpos diplomáticos, y que describiré en este post. Luego una intervención en un cóctel realizado para la inauguración de una exposición de fotografía dedicada a la minería chilena. Y finalmente, un buffet, en un lujoso lodge, dedicado a la comunidad chilena.

Teníamos una gran labor por hacer, el encargo era mostrar con gran calidad nuestros sabores y platos más característicos, en un cóctel y en un buffet con tres estaciones; entradas, fondos y postres.


Para el cóctel preparamos mini platos clásicos. Abrimos con un rico Cebiche de Inspiración Chilena, es un plato que llevo haciendo hace harto tiempo. Mini Sopaipillas con Pebre, un exótico Cebiche Tibio de Camarones y las infaltables Empanaditas Fritas de Pino. Para coronar esta primera parte, un tremendo Chupe de Mariscos y nuestro sánguche insigne y mi favorito, unos pintorescos Mini Chacareros.

En las entradas la clásica Ensalada Chilena, además sorprendimos con una entretenida reinvención de la gran Palta Cardenal (un rollo de mouse de palta rellena con camarones y envuelta en espinacas). Una revelación fue un plato que describimos atractivamente como Carpaccio de Lengua con Pebre de Mote, no es un carpaccio, pero usamos el concepto para referirnos a delgadas láminas de este producto, que previamente fue cocinado por horas para lograr una textura tierna y aterciopelada.

En los platos calientes destacó un Cancato de Salmón relleno de longanizas, tomate y queso que quedó increíble. Para montar este plato en gran número, nos dimos el trabajito de formatear individualmente cada porción, haciendo un papillot con papel metálico. Este plato fue toda una sensación, los invitados al ver estos paquetitos imaginaban una papa con crema ácida y en cambio se encontraban que esta sorpresa llena de vapores aromáticos y patriotas.

La Plateada a la Cacerola se cortaba con el tenedor, a pesar de lo difícil que fue conseguir este corte tan distintivo para nosotros, la acompañamos con dos guarniciones, el típico Puré Picante y un Quinoto de setas, no nos equivocamos al elegir esta preparación para mostrar este producto, realmente fue un impacto.

Un encargo fue usar carne de avestruz, así que pensé que sería una buena idea usar esta rica y magra carne en un enjundioso Charquicán, así que sin mayores pretensiones pusimos manos a la obra para elaborar este soberbio guiso de verduras y carne. Los chilenos estaban realmente fascinados. Otro lujito que llevamos a Sudáfrica fueron esas Papitas Rellenas con Queso que tanto me gustan.


Los postres eran otra historia, la clásica Leche Asada gustó especialmente a los sudafricanos, que a mi parecer son bastante dulzones. Seguimos con mi preferido, nuestra rara y típica bebida el Mote con Huesillos, les pareció muy extraño tener esta variedad de trigo en una bebida más bien refrescante. Preparamos además un Mousse de Manjar, llevamos un poco de chile, pero también preparamos uno con leche condensada, totalmente vieja escuela, a todo el estilo de la abuelita.


Para terminar nuestros postres la clásica torta que nos acompañó en cumpleaños, navidades y todas esas grandes ocasiones en las que estuvimos cuando éramos chicos, Torta Helada de Merengue Lúcuma, este postre dejó a toda la concurrencia completamente alucinada.

La verdad es que después de este menú no puedo más que sentir orgullo de nuestra cocina, nos llevamos todas las felicitaciones y muchos comentarios de admiración y sorpresa por nuestra exótica comida. Y recuerdo las palabras expresadas por el Embajador, quien me dijo, “después de estos eventos… Chile no es lo mismo que era hace tres semanas atrás” para Sudáfrica y los países que allí eran representados, esto me hizo mucho sentido y me hizo ver la importancia de lo que habíamos logrado.

Agradezco a Javiera y Laura quienes trabajaron con un tremendo profesionalismo y dedicación para que nuestras intervenciones en Sudáfrica tuvieran tal el éxito, demostrando con altura la calidad de chefs en las que se están convirtiendo. Motivo de gran orgullo para quienes hemos participado en su formación profesional.

Finalmente tengo que saludar a quienes se ganaron mi amistad y cariño por su gran hospitalidad, realmente me sentí en casa, y agradecerles profundamente la oportunidad de representar a mi país por medio de nuestra rica cocina. Francisco y Pamela muchas gracias por todas sus atenciones y por la gran labor que hacen trabajando a pulso por mantener el nombre de nuestro país en alto.

http://chileabroad.gov.cl/sudafrica/2011/10/01/actividades-en-septiembre-de-la-embajada-de-chile-en-sudafrica/

miércoles 13 de julio de 2011

Cocinemos Empanadas?



Hoy es el día del niño y mi intención es mostrar en profundidad nuestras empanadas de pino, las razones de por qué elijo esta receta es porque es una preparación perfecta para que participe toda la familia, es un plato muy balanceado, es fácil de comer y entretenido de cocinar. Y finalmente mi intención prima es que desde chiquititos tenemos que reconocer nuestros productos y enorgullecernos de ellos.

Cuando hablamos de empanadas, nos referimos a una amplia cultura que abarca a prácticamente todos los países hispanos, es por eso que muchos chilenos discuten el hecho de que las empanadas son chilenas realmente. Lo cierto es que efectivamente “nuestras empanadas” son absolutamente chilenas, evidentemente que tienen un origen español y común a todos los países que poseen sus propias versiones, pero la nomenclatura que nosotros usamos las hace únicas y distintas a todas sus tocayas.


Nuestro aliño, como lo he mencionado en otras oportunidades, es característico, más que en sus elementos, en sus proporciones, siempre cuando hablamos de la sazón chilena, nos referimos a ingredientes repetidos en la mayoría de nuestras preparaciones, cebolla, ajo, comino, orégano, pimienta, páprika o ají de color y sal.


Además encontramos la influencia del poderoso condimento mapuche que en la nueva cocina chilena, esa que los chef se encargan de difundir y que se manifiesta insistentemente para dar ese toque picante, ahumado y profundo a nuestros platos, se presenta con la denominación de merquén o merkén.


Para lograr esta empanada chilena debemos preparar el pino, nombre curioso que define una mezcla, en proporciones variables, de cebolla y carne sofritas que va condimentada justamente, con ají de color, comino y orégano. La proporción de la que hablamos puede variar desde 3 de cebolla por 1 de carne hasta 1 es a 1. Además necesitamos la masa que contendrá este pino, esta se elabora en base a harina, manteca y agua. Para finalizar incorporaremos al relleno pasas, huevo duro y aceitunas.


La receta que les mostraré da como resultado 12 empanadas de tamaño regular.



Para el pino las cantidades, que me enseñó mi madre y que siempre resultan exactas, son un kilo de cebollas cortadas en brunoise y un kilo de carne molida o picada en brunoise también. No hay muchos secretos con respecto a la elaboración del pino, no deben complicarse, algunos dicen que es mejor la carne primero y luego la cebolla, la experiencia me ha demostrado que en el producto final esto es irrelevante.
Entonces, en una olla pondremos un poco de aceite vegetal, luego la cebolla y la carne, y dejamos cocinar hasta que la cebolla esté completamente cocida y haya perdido su poder, deberemos condimentar con abundante ají de color, este cálculo es visual, ustedes deben decidir qué tan rojito les gusta, además orégano, y comino (en mi caso, le agrego muy poco de este ingrediente, me cae un poco mal). Además de la sal pueden agregar pimienta y/o merquén.


Un truco interesante para los más delicados de estómago es amortiguar previamente la cebolla para que lograr un sabor más sutil y elegante. Colocamos la cebolla en un colador y le vertemos agua hirviendo, luego la lavamos. Este proceso despoja a la cebolla de algo de su jugo, además con este método reducimos el tiempo de cocción del pino. Luego dejamos enfriar.


La verdad es que eso de que el pino debe reposar de un día para otro es otro mito de la cocina. Yo en una hora tengo las empanadas listas de principio a fin. Es evidente que si tenemos el tiempo es mejor, ya que todas las preparaciones reposadas se vuelven más ricas.



Para la masa necesitaremos 1 kilo de harina, 200 grs. de manteca, 20 grs. de sal y 450 cc. de agua.



Existen diversas técnicas para hacer esta masa, y muchas versiones, la que les enseño es una receta básica, es la que personalmente uso cuando preparo empanadas y es la misma usada en panaderías para nuestras famosas dobladitas.





Por lo general la manera tradicional es calentar la manteca para unir los ingredientes, pero les diré que es más práctico usar todos los ingredientes en frío.



Recuerden que cuando los elementos se someten al calor se expanden, y luego, cuando se enfrían se contraen, les digo esto porque luego de hacer la masa, estirarla y cortarla, una vez que se enfríen los discos estos se encojen y se deforman. En cambio cuando se trabaja en frío la masa se comporta de mejor manera.


Entonces, la elaboración de esta masa es muy sencilla, simplemente deben unir todos los ingredientes hasta que tengan una masa homogénea, no es necesario que quede completamente lisa, la idea es que no se amase demasiado para no generar gluten, ya que si ocurre esto tendremos una masa dura luego del horneo. Al trabajar la masa en frío y no amasar demasiado, se comportará como una masa quebrada, o sea que por un lado será crocante, pero una vez en la boca se desmigará suavemente.



Luego que tenemos la masa, la cortaremos en doce, y luego estiraremos con uslero hasta tener un grosor de entre 2 a 4 milímetros. Con la ayuda de un plato bajo cortaremos de forma circular.



Para rellenar humedecemos el contorno de la masa, y luego, disponemos algunas pasas (hay gente que no les gusta, pueden obviarlas) un gajo de huevo duro, aceituna y una gran cucharada del pino que tan rico nos quedó.



Para cerrar es muy importante eliminar cualquier burbuja de aire, para que no se nos reviente en el horno.



Les mostraré los cinco repulgues clásicos que se usan en nuestras empanadas, ustedes elijan el que más les guste.






El último truquito es que antes de que entren al horno, las pintamos con dora (huevo batido), y además, en caso que la masa sea muy delgada es conveniente pinchar con una palito para que escape el vapor y no se revienten.



Horneamos a 200°C por unos 12 a 15 minutos y listo, dejen que se enfríen un poquito para que no se les quemen los codos.

Espero que les guste esta receta, existen muchas variantes que luego pueden desarrollar, como por ejemplo agregar harina al pino para que sean más "calduas", o vino blanco a la masa para hacerlas más crocantes. De hecho ni siquiera utilicé la típica color chilena (manteca con ají de color), ya que mi intención es lograr el sabor pero tratar de que sean lo más "sanitas posibles".


sábado 18 de junio de 2011

El Sushi siempre es una buena opción.



Este fin de semana se celebra el día del padre, anteriormente ya había dedicado un post al Potro viejo, El sánguche favorito de mi padre…, así que este post será menos carnívoro pero igual de delicioso. El sushi siempre es una buena opción para celebrar, es evidente que es cuestión de gustos, a mi padre le carga, pero el padre de mi potranca esposa es bastante amigo de esta refinada preparación, por lo tanto es a él a quien dedico este post.

Debo contarles que mi invitado practica el Tao, término metafísico que viene del taoísmo que significa camino o vía, es una filosofía de vida que busca el equilibrio y la armonía, se basa en ideologías o religiones orientales y no hablaré más de ello por temor a agraviar con mi ignorancia a todos aquellos que poseen el conocimiento y participan de este camino.

Lo que sí puedo contarles a ciencia cierta es que los taoístas son vegetarianos, lo que no sería problema, el asunto es que aparte de ser vegetarianos no comen ningún vegetal que se familiarice con las cebollas o liliáceas, no consumen ajo, cebollín, puerro, ni ciboulette. Eso hace la tarea más difícil. Pero no se asusten porque he elegido hacer sushi, con pescado para mí, y con vegetales (sin cebollín ni ciboulette) para los taoístas.



En otro momento profundizaré en el origen y variedades del sushi, pero por ahora me remitiré a enseñarle todos los pasos para que el domingo puedan prepararles a sus padres un sushi digno de un restorán japonés.
Primero vamos con los ingredientes. Lo primero es el Nori, la hoja de alga, debe ser de color verde oscuro, las negras o de tonos morados son de mala calidad. Arroz, pueden comprar arroz japonés o simplemente un arroz de buena calidad de grano largo y ancho. Vinagre, blanco, de vino, de manzana o de arroz, he preparado sushi con todos ellos y funcionan bien, el ideal es el de arroz. Azúcar, sal, salsa de soya (japonesa, no china), sésamo, masago (huevos de pez volador), pescado fresco, el que más les guste, lo importante es que esté FRESCO!, recomiendo la corvina, reineta, salmón, trucha, atún, en definitiva el pescado que más les guste. No usen congrio ni merluza. Mix de vegetales, el pepino es un infaltable, además de la palta, queso Philadelphia.



Primera fase: Lavar el arroz con agua fría para despojarlo del exceso de almidón, deberían votar el agua unas 7 veces.



Luego agregar agua hasta cubrir los nudillos o la primera falange del dedo índice. Esta medida es perfecta, siempre resulta.



Llevar a fuego alto en una olla tapada hasta que hierva, luego bajar el fuego al mínimo y cocinar por unos 16 a 18 minutos. La verdad es que yo nunca he tomado el tiempo, lo apago cuando deja de salir vapor.



Segunda fase: Limpiar y cortar todos los ingredientes de relleno. Pescado, palta, etc. Lo importante es que corten tiras no muy gruesas. En el caso del pepino, el cebollín y el ciboulette debe ser lo más fino posible. Tostar el sésamo.



Cortar las hojas de nori a la mitad, paralelamente a unas líneas que marcan el nori en secciones.



Envolver la esterilla en papel film, esto es para cuidar la higiene y la durabilidad de la esterilla.



Tercera fase: preparar el aderezo del arroz, las medidas estándares son 500 cc. de vinagre, 300 grs. de azúcar y 100 grs. de sal. Estas medidas pueden ser variadas según su propio gusto, por ejemplo yo las mido visualmente y me gusta más dulce y menos salado.



Una vez que el arroz esté listo lo dejamos reposar unos minutos y luego volcamos en una fuente, las originales son unas tinajas de bambú. Luego, con una cuchara de palo o una paleta de bambú vamos a mezclar el arroz con el aderezo.



Es importante que agreguemos poco a poco el vinagre, para que no se nos pase la mano, la idea es que el arroz lo absorba todo y no quede líquido en la base de la fuente. Además debemos tratar el arroz con cuidado para no romper los granos. Con una taza de aderezo debería alcanzar para un kilo de arroz.



Un dato es que siempre deben tener a mano un recipiente con agua, para humedecer sus manos y el cuchillo, además de un paño húmedo para limpiar sus manos y el cuchillo entre cada rollo.

Fase final, armado de rollos: primero tomamos la hoja y disponemos sobre la esterilla, es importante que se fijen en que el lado rugoso esté hacia arriba para que el arroz se pegue.



Luego nos mojamos las manos, esta acción evita que se pegue todo el arroz en nuestras manos, y formamos una bola un poco más pequeña que una pelota de tenis, colocamos sobre el nori y estiramos con los dedos (no con la palma)distribuyéndola por toda la hoja. Después cubrimos el arroz con sésamo, masago o ciboulette y volteamos.



Ahora que el nori está boca arriba colocaremos en el centro el relleno, cuiden de no excederse con la cantidad, ya que si lo hacen el rollo no cerrará.

Para un california el relleno clásico sería palta, queso crema y pescado. Pero las combinaciones de rellenos son infinitas. Como verán para rollos vegetarianos incluí choclitos enanos, espárragos, zanahoria y pepino.



Para el cierre del rollo no deben tener miedo, se hace en dos movimientos, primero deben sostenerlo cerca del borde de la esterilla afirmando el relleno con los dedos, mientras el pulgar empuja hacia abajo, haciendo que el borde superior toque el nori en un movimiento circular. Luego damos otra vuelta y está listo. Pero para que quede más claro es mejor que lo vean en el siguiente video.





Finalmente cerramos en los costados de la esterilla con la mano, para dar una terminación más acabada.



Para cortar el sushi, debemos tener un cuchillo muy afilado, este es el último detalle a considerar, mojamos el cuchillo y luego cortamos el rollo por la mitad, sucesivamente por la mitad hasta obtener ocho bocados. Disponemos en un plato, colocamos un poco de jengibre en picle y uno montoncito de wasabi y estamos listos paran celebrar no sólo el día del padre, ya que todos los días son buenos para preparar y comer sushi.



Acá podrán encontrar muchas ideas más para celebrar este fin de semana.

buscadorderecetaschilenas.blogspot.com