Para empezar a cocinar estas papas rellenas, primero debo contarles el por qué elegí esta receta. Cuando se propuso el impulsar el día de la madre a través de nuestros blogs se me vinieron a la mente un sin número de platos que comimos felices en diferentes oportunidades. Hoy, y para éste día de las madres elegí una de las recetas que nos trajo más satisfacción a mi hermano y a mí durante muchos años y hasta la actualidad.
Debo aclarar que la experticia en la elaboración de estas papas rellenas no viene directamente de mi potranca madre, sino que de su mamá, mi nona. También es bueno que reparemos en el hecho de que desde mi corta infancia he contado con una división del cargo. Para efectos prácticos tenía una mamá en dos personas o dos mamás con características diferentes. Por lo tanto este artículo está dedicado a la segunda madre, aquella que me crió cuando la primera trabajaba. La nona es quién creo la responsable directa de que ahora sea cocinero. Así que aclarando ya la situación vamos comer.
Las medidas, a estas alturas, ni yo las tengo claras, las aprendí mirando y haciendo, todo está en los sentidos y el instinto. De hecho cuando he visto recetas, estas se me olvidan y siempre termino haciéndolas a la antigua, eso le da un poco de nostalgia rústica al trabajo.
Primero cocinamos papas peladas a partir de agua fría, hasta que estén a punto para pasar por un prensa papas o pasa puré. Luego escurrimos y las molemos, dejamos que enfríe un ratito.
Yo utilicé como 5 papas grandes. Luego agregué sal y pimienta, esta última es adición mía (la nona no le agregaba más que sal) y un huevo, mezclamos y después ponemos unas dos tazas de harina.
Amasamos, pero no mucho, ya que el harina no es más que para secar, no queremos desarrollar gluten, si así fuera lograríamos una textura chiclosa y desagradable.
Sólo debemos mezclar. Cortamos queso mantecoso en trocitos o pueden usar queso laminado si lo prefieren.
Luego, y siempre ayudándonos de harina, ya que la masa siempre es húmeda, tomamos un poco de masa y la estiramos en la palma de la mano, en el centro colocamos un queso y cerramos.
Con las manos vamos a ir formando la forma de la papa y dejaremos el queso completamente cubierto y al centro, es importante que la papa quede sin costuras.
Una vez que tengamos las papas ya listas, calentamos aceite y freímos a unos 160°C, la misma temperatura parea hacer berlines o pescado frito, a fuego medio alto.
Cuando las papas estén doradas las retiramos y veremos que el efecto de “papa dorada” es impresionante. He visto gente que las apana con pan rallado, en mi opinión ahorrándonos ese paso obtenemos un producto más realista y liso.
Finalmente no tenemos nada más que hacer, simplemente a comer. Nuestra costumbre es poner un azucarero al lado y con una cucharita de te le introducimos azúcar a la papa. O también ponemos un pocillo de azúcar flor y untamos a cada bocado. Con mi hermano hacíamos competencia de quien comía más, llegando a números irrisorios como 12 o 14 papitas cada uno. Es realmente un vicio. De hecho esta receta la hice en la noche, muy tarde, pero de todas formas perdí la cuenta de cuantas comí.
Espero que esta historia rodeada de papas, queso y azúcar les haya gustado y aunque que sea repetido, esto está dedicado a las dos potrancas madres, una más vieja que la otra, pero grandes potrancas al fin y al cabo, ya que todo lo que ahora soy es producto de años de crianza, esfuerzo y cariño.
Recuerden visitar buscadorderecetaschilenas.blogspot.com una linda cofradía de blogs con sabor y aroma a chile, ahí encontrarán muchas más recetas para preparar a sus madres el día domingo.
Wow, que viva la nona!!, responsable de nuestro chef potro y de estas papas deliciosas. Sabes que nunca las ví, deben ser una delicia con ese queso derretido, apuntadas quedas.
ResponderSuprimirFelicidades a tu madre y espero que las festejes como se debe.
Un abrazo.
Parece que los años de esfuerzo y crianza no fueron en vano y el potrillo aprendio bien.
ResponderSuprimirBueno pongamonos serios que estas papas de tu segunda mama se lo merecen. Me han encantado, con su queso mantecoso y pringadas en azucar,
como hacen por aqui los crios con las croquetas.
Feliz dia
besos
Toñi y Tere
que hambre!!! Chef potro se ven absolutamente deliciosa, unos de mis platos preferidos tambien, me encantan las papitas rellenas, un abrazo, gloria
ResponderSuprimirEstá claro que el esfuerzo de las potrancas dió buenísimos frutos. Qué linda y emocionante preparación, las viejas potrancas parece que no se apegaban mucho al libro, lo tenían todo en la cabeza. Estas papitas se cen mortales, mis potrillitos la agradecerán:) besitos
ResponderSuprimirA la nona le damos las gracias
ResponderSuprimirPor enseñarte los primeros pasos para que hoy seas un gran chef y una hermosa persona
besos
Que rica receta, me Han dado ganas de prepararsela a mis niños le va a encantar. Saludos
ResponderSuprimirTe pasaste, me envician las papas rellenas y en mi familia también las hacía mi abuela, tal cual tu pones acá y las comíamos con azúcar granulada... me encanto tu elección.
ResponderSuprimirUn abrazo,
Ay gracias por este recetón...me trae tantos recuerdos....como las tenía olvidadas?...a más de uno les daré una alegría cuando las haga...que ricas.
ResponderSuprimirGraciaaas Potro por volver a tarerme esta receta.
Un saludo
Mil gracias a todas, son miz potrillas preferidas, siempre tan agradecidas y entusiastas, da gusto escribir para ustedes!!!
ResponderSuprimirPero que maravilla las papitas rellenas!! Viva la Nona, pues!!! yo no he hecho nunca papas rellenas, pero esta receta se ve ideal para introducirlas a mis peques y mi gringuito lindo. Muchas gracias por compartir tu historia y hermosas fotografias!! Carinos desde Alabama!!
ResponderSuprimirSolamente nuestro Chef Potro podía tener más de una madre. Felicidades a la NONA!!!!!
ResponderSuprimirLa receta se ve exquisita.
un gran abrazo
Edith
La Brujita de Jengibre
Chef Potro, esto está para "relinchar" de gusto.
ResponderSuprimirJusto hoy comenabamos con un colega suyo, sobre la influencia directa o indirecta de las madres y abuelas en el interés, gusto y demases de quienes se dedican a la cocina en forma profesional y en quienes además enseñan a los futoros cocineros y cocineras.
Preparaciones como estas papas rellenas y otras han sido la inspiración y regocije de muchos hij@s de la cocina chilena.
Linda historia y buenisimas papas rellenas, que por cierto tambien me encantan, rellenas de queso y tambien de pino (como el de las empanadas).
Estupenda receta! Un gran aplaudo para la Nona y para ti, que has sabido rescatar esta TREMENDA preparación. Amo las papas rellenas!!
ResponderSuprimirPotro,
ResponderSuprimirAntes de ir a meter la cabeza a la cocina, por el hambre inmensa que me ha dado tu post con su respectivo "paso a paso" en imágenes, quiero sumarme al saludo también a las abuelas, quienes tanto influyeron, particularmente, en las recetas de nuestras propias madres.
Muy íntimo y grato post.
Me incluyo también en la iniciativa y les comparto una receta de mi querida madre aqui: mi blog.
Supongo a esta hora todos están almorzando o en el aperitivo, así que provecho.
Vengo del blog de Kako y me encuentro con una receta totalmente desconocida para mí y intuyo que deliciosa. Me ha encantado.
ResponderSuprimirFelicidades a tu nota y a todas las madres,y a tí por este estupendo blog.
Un abrazo.
También le sigo ahora pues. Recorro muchos blogs de distintos temas locales, y me ha sorprendido gratamente el tuyo.
ResponderSuprimirA propósito, pucha que son ricas las papas rellenas.
Saludos, Manuel.
Que Rico!!!!!!
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